domingo, 8 de agosto de 2010

confesión del terror

Debo confesar aquí en este pedacito de blog de chamuyos un montón de miedos tontos que me asustan tanto como para desvelarme o cruzar la calle o esconderme detrás de alguien.

Desde que tengo memoria le tengo miedo a las ranas, a los guarisapos (aunque cuando era chica fui a pescar algunos de esos), a las iguanas, lagartijas aunque sean chiquititas y todos esos bicharracos que son como verdosos/babosos/escamosos y no es que me den asco… ME DAN TERROR.

También me dan miedo las palomas (mucho miedo), y siempre me escondo detrás de alguien cuando paso cerca de una y no tengo idea desde cuando, porque cuando era chica las perseguía en la plaza y ahora corro de ellas, supongo que se están vengando y con justa razón.

Adjunto una anécdota relativamente reciente: el año pasado con mi amiga pauli, que también le tiene miedo a las palomas, después de salir de la u y con plata como para almorzar como tres chocolates de 100 cada una, fuimos donde don pepe a comprar una promoción de dos completos más bebida a mil y no teníamos donde sentarnos, asique no encontramos una mejor idea que ir a sentarnos a la plaza de armas de Santiago de chile, GRAN ERROR. Comimos bajo la mirada y ataques de muchas palomas que claramente tenían el plan de eliminarnos para comerse nuestros completos, y aunque me digan que las palomas no podrían planear cosas tan malévolas, yo se que sí.

Otro de mis grandes miedos comenzó después de un paseo al circo con mis papás cuando tenía como 5 años, un payaso fue al público hacia donde estaba yo y me invito para ser una niña bala humana y casi muero de miedo, obvio que dije que no y después lanzaron a otro niño que era todo un circense experto en balística humana y yo pensaba que era un niñito cualquiera del público y después igual nomás llore como una magdalena detrás de mi mamá y desde entonces cruzo la calle si veo uno y algo parecido me pasa con los mimos, pero el año pasado me disfrace de mima asi que ahora los entiendo un poquitito más (que triste confesión).

Debo decir también que me dan escalofríos las agujas y una vez casi me desmayo cuando tuvieron que sacarme sangre (aunque igual me quiero hacer un tatuaje y no tengo idea como lo haré).

Igual confieso que me dan miedo los duendes, los fantasmas y los ruidos extraños y obviamente esas casas que les falta poco para tener un letrero afuera que diga “aquí yacen los restos de “nosequién”, quién murió ahorcado después de la muerte de su esposa en esta misma casa”, o sea , me cargan las historias de terror en las fogatas, los programas y películas de miedo, sin embargo antes tenía una adicción a esas cosas (pero ya no tanto, en realidad sólo me hago la valiente si hay más gente) y no sé si sea normal a los 20 años, pero no importa, les tengo miedo. Nada que hacer al respecto. Sí, Soy una miedosa de porquería.

2 comentarios: